"Ética amoral"
Hace algún tiempo que leí un interesante artículo sobre los derechos de las momias en una conocida revista sobre la ciencia y sus vanguardias, dicho artículo trataba el debate actual a cerca de la exposición de las momias y los datos científicos que se desprendían del estudio de las mismas. Un tema complejo, que me dió mucho en qué pensar.
Las directrices éticas y la conciencia social están presentes en la biomedicina moderna y se aplican con mayor o menor acierto en los estudios actuales, sin embargo este tipo de filtros y tamices no se aplican sobre las momias y restos antiguos destapándose datos e informaciones que algunos (los que menos, gracias) consideran inapropiados o irrespetuosos...¿Pero dónde comienza este juicio moral y dónde termina?, ¿que fines persigue y a quiénes beneficia realmente?, ¿como establecer unos límites éticos si el concepto de respeto es tan variable para unos y otros?, quizás la solución radique en intentar determinar un punto intermedio que se encuentre a mitad de camino entre nuestro pasado histórico y los tabúes sociales que rigen nuestra actualidad.
Es de comprender, que cuestiones tales como el tamaño de los genitales, las enfermedades adquiridas, o los líos de alcoba así como demás guiones biográficos no son trascendentes para el público en general, el hecho de que una momia se exhiba desnuda en un museo no tendría, o al menos no debería, ser motivo de queja alguna por parte de sus visitantes...sin embargo tales quejas existen. Sin ir más lejos hace tres años los responsables del Manchester Museum sufrieron numerosas críticas por el modo en que se encontraban expuestas tres momias, una en concreto, la de la dama Asru que en aquel entonces se encontraba totalmente al descubierto. A raíz de estas quejas el Museo se vió obligado a cubrir los tres cuerpos, de unos 3000 años de antigüedad porque según algunos visitantes "violaba los derechos humanos y no respetaba su dignidad", y todo ello por un desnudo. La momia de Asru fué tapada en su totalidad con una sábana y las otras dos cubiertas parcialmente, a los pocos días el museo volvió a recibir más quejas, de nuevo por parte de sus visitantes y también por parte de la prensa, pero esta vez la cosa era muy distinta pues lo que se reclamaba era que se les retirase la tela. Visto lo visto y tras realizar un estudio en el que el 85% pedía que las sábanas fueran retiradas los responsables optaron por el punto medio, dejaron las sábanas, pero sólo la cubrieron parcialmente; a la altura de los genitales claro, ya que en el informe aportado por el equipo del Human Remains Panel (conformado por siete especialistas de diferentes campos) se decidió que sólo se dejarían ver las manos, los pies y la cabeza, una solución intermedia que coincidia con lo que habitualmente se muestra en el Museo del Cairo, todo muy diplomático.
Karen Exell, comisaria del Manchester Museum, respondió así a la pregunta de cómo consideraba ella que debían tratarse los restos humanos egipcios:
"La definición de respeto debe ser contextualizada cultural y temporalmente, y puede ser diferente para una persona y para otra. En relación con la exhibición de Asru, buscamos asegurar que las creencias culturales de los antiguos egipcios (en este caso en particular), y también las de nuestros visitantes se tengan en cuenta tanto como sea posible".
Es decir, que ni contigo ni sin tí Macarena, como se nota que Exell tiene bien ganado el puesto sacando pelotas fuera como el que oye que llueve en Ceuta. O sea que hay que tener en cuenta la creencia cultural de los antiguos egipcios pero teniendo cuidado de no ofender a los que pagan la entrada, a quién se le ocurre mostrar al desnudo a una momia de 3000 años para que la gente pueda apreciarla en su totalidad, tal y como se debe apreciar la cultura, es mejor taparla, no vaya a ser que alguien se asuste por ver unos genitales y empiece a pensar cosas raras.
Pero no vayamos a creer que este tipo de prejuicios ético-morales sólo afecta a las mamas de la Dama Asru o al mismísimo pene del Rey Tutankamon, la crisis axiológica vá mucho más allá y posa su ojo inquisitorial en restos que nada tienen que ver con la sexualidad y el Antiguo Egipto, sin movernos de Manchester nos encontramos con casos tan rocambolescos como el de una cabeza momificada pertenecienbte a la Edad de Hierro que tuvo que ser retirada de la exposición porque su aspecto se antojaba "horripilante" para algunos de sus visitantes, el mismo trato recibieron unos restos óseos que se mostraban en el British Museum de Londres porque sufrían una deformación causada por la desnutrición y a parte del público le causaban "angustia", o la Joya de la Corona del Bristol Museum; un cuerpo en posición fetal contenido en el interior de una caja y que tan sólo puede verse si se aprieta un botón para encender la luz que lo ilumina y hace visible...dónde vá a parar, mucho mejor así!, vamos a poner botones de éstos en todos de los museos del mundo, elegancia y eficiencia al servicio de la censura, yo voto porque con la luz se encienda también un sistema musical con alguna melodía macabra del tipo "El circo de los Horrores" sin duda la solución es buena, y la mejor manera de respetar la humanidad y dignidad de una momia es ocultarla en las sombras de una caja y encasquetarle un buen enchufe.
Sarcásmos aparate y sinceramente, considero ridículas las medidas que llegan a tomar los responsables de éstos museos, que lejos de hacer bien su trabajo (acercar las diferentes culturas) toman decisiones absurdas para salvaguardar su imagen y asegurarse las entradas, más aún cuando esas presiones y exigencias populares las emite una porción casi ridícula del público que visita sus museos y que muy poco tiene que ver con la opinión de todos aquellos que disfrutan y siguen aprendiendo de nuestra historia antigua y sus tesoros.
Una encuesta realizada el pasado 2010 revela que el 91% se encuentra a favor de que los restos humanos sean expuestos al natural, un 52% dice que dependiendo de la edad de los mismos y un 27% restante pide que tengan al menos 100 años. Como si el hecho de que tener más de 100 años y ser considerados como "antiguedad" fuese algo que pudiese aplicarse también a las personas (en este caso a las momias), una vez más el desconocimiento general hace mella en la cultura....los expertos y coleccionistas basan sus parámetros en diferentes factores de consideración como por ejemplo la artesanía, la rareza o la edad de las piezas a calificar, como es lógico este tipo de circunstancias no tendrían cabida lógica a la hora de denominar los restos humanos que supondría cualquier momia ya que no se trata de ninguna "obra" y aunque el hecho de calificar su método de conservación pudiese llevarse a cabo como "ejercicio científico", el objeto en sí, en este caso; la momia, es un ser humano en cuya composición no ha intervenido la mano del hombre. Resumiendo, que para exponerla tendría que dar lo mismo que tubiese 100 o 3000 años, no se trata de un mobiliario cuyo valor en el mercado radique y se pueda valorar económicamente basándose en su estilo artístico, sino una persona que vivió y cuyo restos han llegado hasta nuestros días.
El hecho de que estos restos se expongan tal y como fueron hallados no debería tener nada que ver con la moralidad, muchas veces llamamos a las cosas con otro nombre para no tener que descubrirnos a nosotros mismos, lo que no nos gusta, lo que nos incomoda y el ¿por qué nos incomoda?, quizás deberíamos hacernos este tipo de preguntas y aprender con las respuestas sinceras a respetar hasta aquello que no entendemos, sobretodo, aquello que no entendemos, porque a fin de cuentas la cultura antigua está para aprender de ella, si echásemos un vistazo al pasado nos daríamos cuenta de cuántos prejuicios y tabúes hemos desarrollado con el paso del tiempo, como una hiedra que vá creciendo y trepando por la pared de una estructura y que a fuerza de engancharse en ella termina por destruirla, pero sin la cual tampoco sería capaz de ser lo que es ahora.
Dijo Vittorio de Sica que la indignación moral es un 2% moral, un 48% indignación y el 50% envidia, con o sin esta última la cosa canta por sí misma. Esperemos que un futuro no tengamos que contabilizar también botones de encendido en los museos, ni crear gabinetes de especialistas que decidan por nosotros qué tanto por ciento de las piezas han de cubrir con una sábana, para que nadie se asuste, para que nadie se queje de que la enfermedad ajena le molesta, o los restos de un ser humano como él, le dan grima.
Porque "La sencillez y naturalidad, son el supremo y último fin de la cultura (1)" y nada ni nadie debería tener derecho a complicarla con el artificio de una sábana.
(1)Friedrich Nietzsche.
